Primer amor - Entrevista a personajes


Patricia Sutherland entrevista a Mark Brady,

el protagonista de Primer amor.





Originariamente había planeado que esta entrevista tuviera lugar en el Rancho Brady, pero como lo tenía por un tipo bastante engreído, no quise ponerle las cosas tan fáciles. Quedamos en el Beer&Wine en pleno centro de Camden, a las cuatro de la tarde del 28 de diciembre de 2004.

Para empezar diré que fue puntual: eran las cuatro en punto cuando se abrió la puerta del local y apareció un hombre joven y alto, completamente vestido de negro. Dos cosas me llamaron la atención: su melena rubia, de un largo que apenas le cubría el cuello de la camisa y llena de bucles naturales que cualquier mujer envidiría, y los dos niños que lo acompañaban. Sí. Se presentó a la entrevista con los dos niños que le entregaron en acogimiento hace un par de semanas: los hermanitos Matt y Timmy White, de 11 y 9 años respectivamente.

Tuvo un trato gentil en todo momento, la sonrisa a flor de piel y estuvo tan atento a mis preguntas como a lo que hacían los dos hermanitos que pasaban el rato por ahí cerca, jugando al billar.

Y para ser completamente sincera, había unos cuantos ojos femeninos que lo que no perdían de vista era a él, entre ellos, los de Annie Harris, la camarera más guapa y entradita en años del Beer&Wine, que a sus 45 años forma parte de la reducidísima lista de acompañantes conocidas de Mark Brady.

Podría haber empezado las preguntas en el orden que las había preparado, pero debo admitir que la presencia de esos dos niños me descolocó. No contaba con ellos. Cuando eres mujer y vas a entrevistar a un hombre soltero, joven y guapo que se sabe todo eso y lo demuestra sin pudor, verlo aparecer en su papel de padre de acogida, no es precisamente lo que esperas. Al menos, no era lo que yo esperaba. Así que la primera pregunta fue casi obligada.

PS: ¿Te parece que un bar es un buen sitio para dos niños tan pequeños?

MB: No. Pero no me voy a quedar mucho rato. Media hora como mucho. Si necesitas más tiempo, te atenderé encantado en el rancho.

Él sonreía y hablaba con decisión.

PS: Podrías haberlos dejado en casa, con tus padres.

MB: ¿Como hacen los papás y las mamás ocupados? No, ni hablar. Mientras están despiertos están conmigo, cuando duermen están con Morfeo. Y te agradecería que no habláramos de ellos, no hacen a la cuestión.

PS: Pero hacen a Mark Brady. Hablan de ti mejor que mil palabras.

MB: Pues tendrás que encontrar otras, porque de ellos no voy a hablar.

Sonreí, qué remedio, y tuve claro que Mark no iba a decir nada más sobre los hermanitos White. A pesar de su sonrisa seductora y su tono de voz relajado, iba muy en serio.

PS: Eres el único de los tres hermanos Brady que se quedó en el rancho. Nunca te has ido de Camden, ¿por qué?

MB: ¿Por qué me quedé? -sonrió divertido y me miró como si le acabara de preguntar la cosa más tonta del mundo-. ¿Tan al revés va el mundo que lo raro es que te quedes con los tuyos, en tu casa, con tu gente? Si fuera tú, le preguntaría a Mandy y a Jason por qué se fueron. Los raros son ellos.

PS: Bueno, tendrás que admitir que tú también tienes tu parte de rareza. Padre de acogida, soltero y en la treintena... no es algo precisamente corriente. Por no hablar de tu conocida preferencia por las mujeres maduritas... bien maduritas, para entendernos mejor.

MB: Del acogimiento no hablo. De lo otro... -me miró con sus ojos celeste claro, casi transparentes, y me lo soltó a la cara sin inmutarse-. Las mujeres os creéis la repera con dieciséis. Para mí tenéis un cacao mental hasta bien pasados los treinta cuando os casáis, tenéis hijos, os relajáis y podeís mirar la vida en términos de lo que queréis, no de lo que "deberíais". Me gusta estar con mujeres que saben lo que quieren y cómo lo quieren... La inmadurez me enfría cantidad.

PS: Así que si te endoso una protagonista jóven y vehemente la novela va a ser un muermo, ¿no?

Mark sonrió seductor. Su expresión se tornó muy traviesa.

MB: ¿Cómo de vehemente?

PS: Más joven que vehemente.

Había sido un intento de calibrar hasta qué punto la juventud podría ser un problema que él detectó al instante.

MB: ¿Cómo de joven?

PS: Veinticinco.

Me miró de reojo y negó con la cabeza sonriendo con su media sonrisa desafiante.

MB: Va a ser que no. A esa edad lo único que les preocupa es la línea y cuánto hace desde la última vez que echaron un polvo.

PS: Habrá algunas que sí. A otras les interesará sus familias, sus carreras, sus profesiones... Y además, ¿los tíos a los veinticinco de qué os preocupáis? De ver los partidos de baloncesto por la tele y del polvo que echareís el fin de semana... No sois precisamente un monumento al pensamiento profundo.

MB: Puede, no lo sé, no es mi caso. A esa edad ya dirigía el rancho agrícolo ganadero más grande del estado. Y nunca tuve que preocuparme por los polvos de fin de semana. Ni por los de ningún otro día.

Estaba claro que no. Seguro que las chicas se lo rifaban desde que era un crío.

PS: Pues va a ser joven, de veinticinco. Y algo vehemente. Se siente.

MB: ¿Va a ser una "chica moderna", de estas que nunca tienen tiempo para nada?, ¿de las que planifican los embarazos pensando en la agenda y no en los hijos? Dime que no. Por favor, dime que no va a ser de las que piensan que dedicarse a su casa, su marido y sus hijos "no las completa como persona".

Reí. Me harté a reir mientras a Mark no se le movía un músculo de esa cara guapísima. Pensé en la expresión de alguien que conozco -mujer, por supuesto- si fuera un pajarito y pudiera oír lo que yo estaba oyendo...

PS: Bueno, ya sabes, estamos en el 2004. Hoy en día, la mujer tiene expectativas que van más allá de su hogar, su marido y sus hijos. Tiene derecho a desear desarrollarse en otros ámbitos ¿no te parece?. Y eso no debería entrar en conflicto con su capacidad de ser madre y esposa. Los hombres también tienen profesiones, son padres y maridos. Y nadie cuestiona su capacidad.

MB: No es lo mismo.

Hablaba con naturalidad. Y con muchísima seguridad.

PS: En la Edad de Piedra no, pero ahora sí.

Él siguió igual de inmutable.

MB: Si estuviera pensado para que fuera lo mismo, yo podría gestar un hijo, igual que tú. No habría podido en la Edad de Piedra, y ahora tampoco puedo. No es lo mismo ni remotamente. Yo puedo ser el mejor padre del mundo, puedo hacer las labores de una madre, pero no puedo ser una madre. Mi lado femenino no está muy desarrollado.

PS: Ahora veo por qué sigues soltero...

MB: ¿Por qué os molesta tanto ser lo que sois? Sois el centro del universo, lo que mueve la rueda de la vida, lo que modera y convierte el mundo en algo mejor, y más bonito.

PS: ¿No era el sol? -Mark me miró burlón-. Lo adornamos la mar de bien, sí...

MB: Hacéis muchísimo más que eso... Mira, mi padre es John Brady. Cuando dices su nombre, los rancheros del estado se quitan el sombrero. Si John Brady prueba un cultivo, un método nuevo, un cruce distinto, lo que sea que haga, se tiene en cuenta. Se considera solamente porque está su nombre de por medio. ¿Y sabes qué? Mi madre habría podido hacerse cargo del rancho si hacía falta y hacerlo igual de bien. Pero con todo el respeto que me inspira mi padre, te digo que él no habría podido ocupar el lugar de mi madre. Y el día que te pases por el rancho, la conozcas y veas cómo son las cosas en esa casa, vas a entender por qué. El mejor hombre, se hundiría en la desesperación con una casa llena de críos reclamando atenciones. John Brady se habría hundido con la mierda hasta el cuello.

PS: Eres un zalamero, muchacho, pero no es a mí a quien tienes que convencer. Tengo las ideas tan claras como tú.

Mark rió divertido y me miró. Creo que me dijo con la mirada algo como "tú no tendrías mi claridad de ideas ni aunque vivieras siete vidas con las mismas".

MB: Lo que digo es que no creo que dedicarse full time a una profesión sea compatible con ser madre, ni siquiera con formar una familia. Por lo menos, no mientras los hijos son pequeños. Es una cosa o la otra, las dos al mismo tiempo, no.

PS: Pero es compatible con ser padre... A más de una mujer eso le sonaría muy poco democrático, la verdad.

MB: No tiene que ser democrático. Mira, es fácil... En la vida todo es cuestión de elegir. Seas hombre o mujer, cuando coges el palo, coges las dos puntas ¿me entiendes? Si quieres dedicarte a tu profesión, sea la que sea, y que vaya primero en tu lista, pues entonces, no te cases y no tengas hijos. O cambia tus prioridades. Y vale tanto para hombres como para mujeres. Tu familia -cualquier familia- necesita de tu tiempo y tu dedicación, si estás más preocupado por tu agenda profesional de dos mil horas semanales... Si cinco días a la semana el único contacto con tus hijos es el beso que vas a darles por la noche cuando ya están dormidos... Si el único tiempo que tienes con tu mujer -o con tu marido- sucede cuando te despatarras en el sofá doce horas después de haberte levantado y cinco minutos antes de que te desmayes de sueño... Multiplíca esta situación por los dos miembros de la pareja y lo que tienes es una mierda, no una familia. Si el que está "desaparecido" es él, es malo; si es ella, una catástrofe.

PS: ¿Y cuando no queda más remedio? Dejemos los roles a un lado, ¿qué hay de la economía familiar? Hoy en día no todas las parejas pueden aspirar a llegar a fin de mes con un solo sueldo en casa.

Mark sonrió. Al principio me pareció que con cierta resignación, pero lo que siguió me demostró que estaba equivocada.

MB: ¿Qué es esto?, ¿un consultorio psicológico? No puedo contestarte. Yo no elijo el menor de dos males. Elijo lo que quiero para mi vida y asumo las consecuencias de mis elecciones. Y ya está. Mi mujer no va a tener que preocuparse de llegar a fin de mes. Y de mis hijos no van a ocuparse sus abuelos, ni una canguro. Nos ocuparemos su madre y yo.

PS: ¿Y si te enamoraras de una mujer que no ve las cosas como tú las ves?

Mark apartó la mirada. Se tomó su tiempo antes de contestar.

MB: No funcionaría.

PS: El amor es ciego.

MB: Le pondría gafas. En serio, no funcionaría.

PS: ¿Me estás diciendo que serías capaz de pasar de tus sentimientos?, ¿que dejarías de verla porque no te conviene? ¿Me dices algo así?

MB: Sí.

PS: No te creo.

Mark, sencillamente, se encongió de hombros.

PS: Si te enamoras de ella, vas a querer hacerlo funcionar.

Me miró como si yo fuera un ser inferior y fue precisamente en ese momento que decidí que la venganza (literaria) sería terrible.

MB: No me vengas con historias de "atracciones irresistibles", ¿vale? Así van las cosas en el mundo por hacerle más caso a las hormonas que al sentido común... Mira, aquí y en la China, si quieres cosechar manzanas, no plantes un peral porque dan peras. Y no las dan sin más. Dependen del suelo, del agua, del clima, de las plagas... Si pones las condiciones necesarias, las que dependen de ti, y las que no dependen de ti, cuadran bien, igual tienes suerte y cosechas manzanas. Si lo que plantas es un peral, no vas a cosechar una manzana ni de coña. Quiero una familia como la mía, un hogar como el de Eileen y John Brady. Y para eso hace falta un hombre fuerte, confiable, capaz de cuidar de su familia, y una mujer orgullosa de su papel de esposa y madre, que quiera y pueda ser un faro, la luz que muestre el camino, un puerto seguro para los que quiere. Yo soy esa clase de hombre. Y lo que quiero para mi vida es esa clase de mujer -me miró con toda su seguridad-. Si me encasquetas una mujer "moderna", te garantizo que no va a funcionar. Tendrás pasión, pero no un final feliz como os gusta a vosotras...

PS: ¿Y si fuera una mujer como Mandy?

Mark soltó la carcajada y meneó la cabeza.

MB: Para estar con una mujer como mi hermana hay que ser un santo varón, y el único que conozco es Jordan Wyatt.

PS: ¿Tan terrible te parece Mandy?

MB: No sé... Mi hermana es una mezcla rara. Tiene lo peor de las mujeres y lo peor de los hombres en dosis demasiado altas. Como hermano la quiero cantidad, como hombre no la aguantaría ni un segundo.

PS: ¿Qué quieres decir con lo peor de los hombres y lo peor de las mujeres?

MB: Eso. Es insegura, caprichosa y rencorosa como una mujer. Rebelde, reacia al compromiso y sexualmente agresiva como un hombre. Rara, muy rara.

PS: Pero Jordan está domando a la fiera...

MB: Más le vale... Aposté doscientos pavos por él.

[Risas]

PS: O sea que le tienes fe.

MB: No sé si una mujer como mi hermana puede domarse. De verdad, quiero decir. Pero tengo clarísimo que si alguien puede conseguir eso, es Jordan. Mandy está colada por él. Y él es un tío muy listo. Él tiene de listo lo que mi hermana tiene de rara.

PS: ¿Y una mujer como Gillian? ¿Funcionaría tu proyecto de vida con una mujer como ella?

La expresión de Mark cambió completamente. Se llenó de ternura.

MB: Gillian no es una mujer, es un ángel.

PS: ¿Alguna vez te lo planteaste?

Me miró interrogante, muy sorprendido.

MB: ¿Si me plantée qué?

PS: Algo más que amistad con ella, ya sabes...

MB: Claro que no, ¿estás de broma?

PS: Pero sois bastante afines, ¿no?

MB: No... Lo que tenemos en común es que sabemos lo que queremos. Pero creo que queremos cosas distintas.

PS: ¿Crees que ella está enamorada de Jason?

MB: Sip.

PS: ¿Y él?

MB: Más que ella. Mi hermano está loco por Gillian desde que la vio por primera vez.

PS: Ella tenía 13 años... ¿se enamoró de una cría o qué?

MB: ¿Y tú me lo preguntas?, ¿no sois las mujeres las que creeís en flechazos, almas gemelas y todo eso?

PS: ¿Crees que son almas gemelas?

MB: No sé. Lo que sí se es que son muy parecidos... Afines, mucho más afines que mis padres.

PS: ¿Y por qué siguen siendo solamente amigos después de tantos años?

Mark esbozó una de sus sonrisas suficientes.

MB: ¿La verdad? -Yo asentí-. Porque mi hermanito, tan ganador, tan Superman él, es un crío acojonado cuando el tema va de su amiga del alma. Para Jason, Gillian es Dios. Haría cualquier cosa antes que bajar a la arena y medirse con ella en ese plano.

PS: ¿Detecto cierto tono crítico?

Mark se encogió de hombros. Otra vez.

MB: Tiene coeficiente de genio. ¿Cómo puede ser tan capullo? Debería estar penado por la ley.

PS: Bueno, Gillian también podría mover algún peón ¿no?

Mark rió de buena gana. Echó un vistazo al reloj y miró por enésima vez la mesa de billar donde Matt y su hermano seguían jugando al billar, o persiguiendo bolas porque Timmy las sacaba a todas fuera del paño.

MB: Para empezar no creo que piense que Jason pueda estar interesado en ella. Para seguir, esperará que el tío que la enamore tenga las cosas lo suficientemente claras como para que a ella no le haga falta tener que mover ningún peón. Qué menos. Y para acabar, mover peones es cosa de hombres.

Ahora, la que se rió de buena gana fui yo. ¡Qué tío!

PS: Deduzco que las mujeres que pescan no te van...

Mark hizo señas a los niños de que se marchaban y me miró con toda su seguridad.

MB: Deduces bien. Soy Escorpio, por favor, no me la sirvas en bandeja. Me aburro con mucha facilidad.

Sonreí -entre nosotros, con malicia- y mientras me despedía de él pensé en lo bien que me lo iba a pasar a su costa.

"Lo tendré en cuenta" le dije, aunque no estoy segura de que me oyera. En el momento en que volvió a reunirse con los niños y Timmy estiró los brazos hacia él reclamando que lo alzara, tuve la sensación de que el resto de los que estábamos allí, para Mark, simplemente, habíamos dejado de existir.

Patricia Sutherland, 28/12/04


© 2007. Patricia Sutherland





Primer amor. Serie Sintonías # 2 Disponible en ebook a través Amazon, Google play, Itunes, Fnac y Casa del libro. También disponible en papel.

Resumen, reseñas y enlaces directos a tiendas aquí.