Bombón - Entrevista a personajes


Patricia Sutherland entrevista a Jordan Wyatt


Cuando me entrevisté con él, había dejado de representar a Amanda Brady. Me pidió que la entrevista fuera en su piso del centro de Camden, para evitar interrupciones de periodistas y conocidos. Accedí. Y ahí estaba yo, esa tarde de viernes veraniega, en un piso inmenso, con ventanales que iban de pared a pared, repleto de cajas de embalar aún sin precintar y cosas por todas partes... Y un hombre que casa perfectamente con la idea romántica que tenemos las mujeres de un guerrero vikingo, sin las desventajas de esa idea: aspecto cuidado al detalle, elegancia -en este caso, tirando a informal con sus vaqueros de diseño, su polo azul Ralph Laurent y sus náuticos impolutos-, y unos modos exquisitos.

PS: Te vas... -Era obvio. Él asintió con sencillez y no dijo más-. Vamos a ver, Jordan... No tenía previsto que te fueras. ¡No puedes irte! ¡Me chafas la historia!

Él se levantó con tranquilidad del sofá, desapareció unos instantes y cuando volvió traía dos cervezas y dos vasos.

JW: Es lo único que tengo, lo siento... La nevera está como la Tundra...

Acepté la cerveza y volví al ataque.

PS: ¿Por qué te vas?

Me miró unos instantes en silencio.

JW: Porque es lo que Amanda me pidió.

PS: De eso nada... le dijiste que te ibas, querido.

JW: No fue así y tú lo sabes mejor que nadie... -bebió un trago de su cerveza con gesto cansino-. De todas formas, da igual. Me voy. Ya está decidido. Cambia tu historia.

Como si fuera tan fácil...

PS: No es cuestión de historia. No quiero un rajado para Mandy...

No era un Brady, pero seguro que algo de su control emocional había absorbido por ósmosis; sonreía, incluso con cierta ternura.

JW: Para no haberte casado ni una sola vez, hablas de coraje y cobardía sentimental con demasiada facilidad, ¿no te parece?

Lo miré alucinada.

JW: Hice mis deberes, sí -una sonrisa maliciosa apareció en su cara-. Deformación profesional, ya sabes.

PS: Si te dedicaras a saber más sobre Mandy, en vez de hacer tus deberes sobre mí, "te quedarías con la chica", no te haría falta irte a ninguna parte, ni a mí cambiar la historia.

JW: ¿Con qué chica? ¿Hablas de Amanda Brady? -había cierta incredulidad en el tono con que habló-. Me parece que estás un poquito confundida con Mandy... Ningún hombre se queda con ella... Es justamente al revés. Y conmigo... -no completó la frase y apartó la mirada-. No estoy en su lista.

PS: Pretendo que estés, pero si no me ayudas un poco...

[Risas]

JW: No me pidas que me quede, Patricia. Mira... hasta el más cabrón de los hombres, cuando se cuelga de una mujer, siente. Y si siente, sufre. No somos tan expresivos como vosotras, ni tan "sensibles"... pero la procesión va por dentro. Y hasta el más enamorado de los tíos, llega un momento en que necesita algo, no sé, un estímulo para seguir dando el callo, ya me entiendes... Llevo diez años colado por una mujer que vive como si no le importara nada ni nadie -me miró con cierta melancolía-. Y yo, le importo mucho menos que nadie porque si le importara un poco... No puedo seguir. No tengo razones para seguir.

PS: Muchas de mis lectoras seguro que están pensando "¿quererla no es suficiente razón?"... La verdad, señor Wyatt, es que te vas porque estás a punto de perder los estribos... Te vas porque estás muerto de celos. Y te desespera la idea de que Mandy se de cuenta... Esa es la verdad.

JW: Llámalo como te de la gana. Es muy fácil ponerse a analizar cuando el que está sangrando es otro... Además, en esta Amanda Brady queda tan poco de Mandy... Muchas veces, cuando la miraba últimamente, me parecía una desconocida... Mi Mandy se fue hace mucho tiempo. Es hora de que yo también pase página.

PS: Se te ve el plumero, Jordan...[risas] No te marques esos faroles conmigo... Mandy siempre ha sido una mujer desinhibida. Antes, flirteaba con tíos buenos en Camden. Ahora es una estrella y su abanico de posibilidades es mucho mayor. ¿Qué más da? Tú eres tan ligón como ella, pero Mandy no dice que "en este Jordan Wyatt queda tan poco de Jordan..."

JW: No es lo mismo.

PS: ¿Por qué me imaginé que dirías eso?

[Risas]

JW: ¿Qué quieres que te diga? No quiero que se apasione por nadie, aunque sea solo sexo. Me machaca pensar que cualquiera de esos babosos le ponga un dedo encima. Es el amor de mi vida, ¿sabes lo que duele verla con otro?

Iba a irse. Quedaba claro. Le dijera lo que le dijera, daría igual.

PS: A ver... Estímulos. ¿Qué clase de estímulos?

Ví esos ojitos cobrar vida y me sentí todopoderosa.

JW: Con uno me basta. Uno claro.

Lo miré irónica. Él rió.

PS: ¿Que se te declare en medio de un concierto o algo así? -Ja. Ni lo sueñes.

JW: No estaría mal... [risas] No. Me conformo con... No sé, me da igual qué. Dame una razón para volver a sentir que no es un sueño imposible... Lo que sea.

PS: Al final, va a resultar que, en el fondo, eres un romántico, Wyatt.

[Risas]

JW: ¿Lo dudabas? Llevo diez años colgado de una mujer que no me da ni la hora. Hay que ser un utópico para seguir al pie del cañón... O un imbécil -sonrió de mala gana-. Romántico suena mejor.

Algo de razón tenía. Francamente, no puedo imaginar el amor no correspondido, pero los flashes de melancolía que pude adivinar en su mirada mientras hablábamos, me hace pensar que debe ser una de las penas más profundas con que alguien tenga que vivir. Sin el consuelo del olvido, con la duda cruel de si hubiera funcionado o cómo habría sido de distinta tu vida si esa persona también se hubiera enamorado de ti...

PS: De acuerdo. ¿Qué estarías dispuesto a hacer a cambio de un estímulo?

Sus ojos se iluminaron y su expresión se llenó de una ilusión contagiosa.

JW: Si consigues que vuelva a creer que tengo una posibilidad con Mandy, por más remota que sea, voy a ser el último hombre de su vida.

Sonaba a música celestial para mis oídos, aún así...

PS: Eso es mucho decir. Además, chico, le soltaste una brutalidad... Mandy está que trina. Si encima, ahora, te vas de Camden...

Me miró desafiante.

JW: Le dije lo que es. Y si es mucho decir o poco, habrá que verlo, ¿no?

Sonreí para mis adentros. Había dicho "habrá" no "habría".

PS: Suponiendo que lo consiguieras, llevaría tiempo que me dieras un final feliz... No sé, no sé...

Lo miré de reojo. Lo ví acomodarse en su silla, cruzarse de piernas y quedarse observándome, callado unos instantes. Al fin, lo soltó:

JW: ¿Suponiendo? Nadie en el mundo conoce a esa mujer como yo y estoy loco por ella. No me subestimes.

PS: Quiero pasión.

Él sonrió, divertido.

JW: Yo también.

[Risas]

PS: Y ternura. Montañas de ternura.

JW: Eso está hecho -lo miré burlona-. Sí, en serio. Ya sé que es difícil ver algo más a primera vista que ese cuerpo descomunal, pero lo mejor de ella no es eso...

Cuando vi ese brillo especial en sus ojos, supe que me iba a proporcionar una historia genial.

PS: ¿En serio? ¿Y qué es?

JW: Dulzura. Derrite glaciares, créeme.

Lo miré satisfecha. Tiene su punto oír hablar a un hombre de cosas tan femeninas... Mucho más si es en relación a una mujer tan especial como Amanda Brady. La idea se plantó en mi mente en ese instante, cuando Jordan dio por hecho que ser tierno con ella iba a ser fácil. Tuve que esforzarme para que no se diera cuenta de que acababa de guardarme un as en la manga a su salud.

PS: Me lo pensaré.

Su mirada desafiante volvió a aparecer.

JW: De acuerdo. Mientras tú te lo piensas... Yo, me voy.

PS: ¿Puedo saber dónde vas? -Él dudó-. Oye, soy escritora no adivina...

Jordan asintió, todavía dudoso.

JW: Nashville.

¿Nashville? "Esto es un regalo del cielo", pensé. ¿De todos los lugares del mundo, justamente, Nashville? Estuve a punto de ponerme a bailar de alegría... No pude evitar sonreír. Noté su mirada interrogante y decidí no darle pistas.

PS: Y... ¿qué tienes pensado hacer allí?

Él no contestó inmediatamente. Estudiaba la jugada.

JW: Representar a un cantautor nuevo -todavía dudaba-. Vamos a probar un tiempo.

PS: ¿Country? -intenté sonar desinterasada y pensé que como dijera que sí, definitivamente, iba a tener dificilísimo no ponerme a bailar.

Él asintió. Y yo tuve que concentrarme seriamente para mantener mis impulsos a raya. ¡Qué historia me estaba proporcionando! Saqué de mi cartera una tarjeta de visita y le escribí al dorso un número de móvil y un nombre. Se lo dí.

PS: Dile que te lo he dado yo.

Él miró el nombre que yo había escrito en la tarjeta y sonrió.

JW: ¿Esa Tyler Bradford?

"Sí", pensé, "esa preciosidad que además de estar buenísima y soltera, es hija del multimillonario propietario del cincuenta y un por ciento de las acciones de la Nasville Records, entre otros florecientes negocios relacionados con la música country".

PS: Esa Tyler Bradford.

Él soltó un silbido de sorpresa y aprobación.

JW: Gracias... Me has... conmovido -los dos reímos-. Aunque no sé por qué me da...

No dijo más. Y yo, interiormente, lo agradecí. No quería tener que explicarle que necesitaba un tercer jugador en escena. Mandy era mucha Mandy y después de que él, inesperadamente, perdiera los nervios y la encarara de aquella forma brutal, no sería fácil enderezar la cosa... A menos que añadiera un elemento que ella no esperara. Un elemento como celos. ¿Por quién podía sentir celos una mujer hermosa, famosa y codiciada como Amanda Brady? Solamente por una hermosa y tan famosa como ella, pero infinitamente más codiciada: Tyler Bradford, la hija de un hombre que estaba considerado una de las cincuenta personas más influyentes de la nación.

Decidí no darle tiempo a que siguiera hilando sobre el tema y me puse de pie, indicando que me iba. Él me acompañó a la puerta mirándome con picardía de a ratos. Se olía algo pero no acaba de comprender por dónde iban los tiros.

JW: Espero que no me estés mandando a la paliza... -dijo al tiempo que abría la puerta de su casa.

Me encogí de hombros.

PS: No la llames y listo.

Una sonrisa seductora iluminó su cara. Imaginé lo que Tyler iba a pensar cuando lo viera: era un espectáculo de hombre.

JW: No me fío un pelo de ti -sonrió con pícardía.

PS: Haces bien -respondí-. Yo tendré que cambiar la historia, pero tú, guapísimo, no te vas a ir de rositas...

Lo vi asentir varias veces, sonriendo antes que las puertas del ascensor se cerraran delante de mí.

Y como estaba sola me marqué un rap frotándome las manos de gusto con el excitante futuro que le deparaba a ese vikingo.

Patricia Sutherland, 10/9/04


©2007. Patricia Sutherland


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